Activa tu pausa

La irrupción del mundo digital en nuestras vidas ha hecho que se aceleren todos los procesos. Esto nos ha permitido llegar hasta dónde queramos y que se vayan borrando las fronteras físicas y mentales de nuestros sueños, pero a la vez, nos parece que vivimos cada vez más rápido. Yo recuerdo cuando era pequeña y pasaba los meses de vacaciones escolares en casa de mis abuelos. Me parecía que los días eran larguísimos, y que no se terminaban nunca…

Aunque estemos viviendo cambios acelerados como sociedad, nuestra biología apenas ha cambiado desde que surgimos como especie hace miles de años, y eso requiere que nos miremos con la compasión de reconocernos como bebés acogidos dentro de la sabiduría histórica de la madre Tierra. 

Dentro de un paradigma acelerado de la vida en el cual hacer más implicaría producir más, a veces constituye un auténtico acto de rebeldía parar para recargar pilas o, simplemente, disfrutar del momento. A veces parece como si descansar fuera solo posible para holgazanes, ¿verdad? Pues nada más lejos de la realidad: se ha comprobado que el descanso es tanto o más necesario para nuestro desempeño diario que llevar a cabo una actividad en concreto sostenida en el tiempo. Ahora mismo te compartiré tres claves para reflexionar sobre este tema y que empieces a ver el descanso como una auténtica inversión en tu calidad de vida, en lugar de una pérdida de tiempo.

  1. El concepto Slow Life (Vida lenta). Esta filosofía de vida nació en Italia sobre los años 80 del siglo pasado, y surgió como respuesta al auge de los restaurantes de comida rápida en detrimento de disfrutar del acto de comer (muy presente en la cultura latina y que simboliza no solo alimentación, sino nutrición emocional y relacional, entre otras cosas). Este concepto se extendió rápidamente a otros ámbitos de la vida, ampliándose su significado a saber parar, pausar nuestro vertiginoso ritmo de vida para saborear lo que es importante para nosotros. Y se convirtió en un auténtico movimiento mundial con la publicación del libro “Elogio de la Lentitud”, de Carl Honoré (RBA Libros, 2013). En él se desgrana cómo vivir demasiado rápido tiene efectos poderosos en nuestra salud, productividad y calidad de vida. Y es que el concepto de Slow life nos plantea la interesante reflexión de si en realidad la clave para disfrutar auténticamente de la vida y de nuestro tiempo no es haciendo más, sino disfrutando al máximo de lo que ya tenemos...
  1. Dale vacaciones a tu cerebro. El cerebro es un órgano alucinante, que lleva a cabo funciones vitales para nuestra supervivencia y conciencia y que, debido a su alta actividad contínua (por parte de sus células constituyentes, las neuronas) consume el 20% de la glucosa de nuestro cuerpo. Siempre hemos pensado que necesitamos entre 7 y 8 horas de sueño para regenerarnos y recuperarnos de las aventuras del día, pero recientes estudios proponen que solo se necesita 5,5 horas de sueño contínuo durante la noche para encontrarnos en buenas condiciones, tal y como explica el Dr. Jim Horne, director del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Loughborough (Inglaterra). De hecho, ¡se cree que el cerebro es el único órgano que en realidad necesita dormir para cumplir bien con su trabajo! Además del sueño, nuestro cerebro necesita descansos continuos después de una actividad mental intensa durante los períodos de vigilia. En este aspecto existen distintas técnicas que indican la conveniencia de la  alternancia entre períodos de concentración y de descanso, como por ejemplo una proporción de 90 minutos de concentración y 15 de descanso (o bien la proporción 40/10). Además de todo ello, es muy recomendable dedicar al menos 10 minutos al día a no hacer nada, que es lo que se conoce como “oasis personal de tiempo”. Sí, sí, ¡como lo has leído! Aunque nos pueda costar, con este descanso nuestro cerebro se descarga y vuela libre, permitiendo que nos lleguen ideas creativas sin buscarlas, entre otros muchos beneficios. Si te gusta tanto este tema como a mi te recomiendo que le eches un vistazo al interesantísimo blog de Emorganizer, especialistas en Neuroproductividad y Neurohábitos. ¡Por cierto! Hablando de tiempo y de cerebro, la ciencia ha encontrado que el cerebro percibe el tiempo como una experiencia más, y que existe una especie de “reloj neuronal”, el cual registra el tiempo en función de las experiencias que tenemos. Esto explicaría porque en función de lo que hagamos (por ejemplo si estamos en estado de flow, como decíamos antes) un mismo período de tiempo de Cronos se nos puede hacer un mundo o bien pasar en un suspiro. Y a la vez, cuando nuestro cerebro está descansado y funciona bien, parece que percibimos el tiempo con mayor precisión. 
  2. El poder de las micropausas. Además de dormir las horas adecuadas y descansar el cerebro, hay un factor que nos puede ayudar a descansar durante el día de forma sencilla y rápida, es lo que se conoce como micropausas: descansos breves de 3 a 5 minutos (entre 3 y 4 veces al día) que nos permiten reiniciar nuestra fisiología para mejorar nuestra concentración y, sobretodo reducir el estrés. Es tan sencillo como parar conscientemente, llevar a cabo entre 10-20 respiraciones conscientes y continuar con tu día. Tu cuerpo (y sobretodo tu cerebro) te lo agradecerán.


Y si quieres aprender a poner el tiempo a tu favor y disfrutar de él de una forma sencilla y amena, te invito a que le eches un vistazo a todas las formaciones en productividad que tenemos preparadas para ti clicando AQUÍ.

A por un 2021 en tus propios términos 💪

¿Quieres dar el siguiente paso en tu crecimiento personal y espiritual en una comunidad de almas que vibran como tú?

Leave a Comment: