Conecta con tus manos


Qué cotidianas, humildes, útiles y silenciosas compañeras son nuestras manos...


Como decía el gran poeta Vicente Aleixandre...


Mira tu mano, que despacio se mueve,
transparente, tangible, atravesada por la luz,
hermosa, viva, casi humana en la noche.
Con reflejo de luna, con dolor de mejilla, con vaguedad de sueño
mírala así crecer, mientras alzas el brazo,
búsqueda inútil de una noche perdida,
ala de luz que cruzando en silencio
toca carnal esa bóveda oscura.

No fosforece tu pesar, no ha atrapado
ese caliente palpitar de otro vuelo.
Mano volante perseguida: pareja.
Dulces, oscuras, apagadas, cruzáis.

Sois las amantes vocaciones, los signos
que en la tiniebla sin sonido se apelan.
Cielo extinguido de luceros que, tibios,
campo a los vuelos silenciosos te brindas.

Manos de amantes que murieron, recientes,
manos con vida que volantes se buscan
y cuando chocan y se estrechan encienden
sobre los hombres una luna instantánea.



Con ellas tocamos, acariciamos, palpamos, aplaudimos, frotamos, estrechamos, tomamos, metemos, extendemos, cogemos, alzamos, asimos, agarramos, pinzamos, oramos, sanamos, escribimos, aguantamos, y tanto más... De hecho las manos son un pequeño universo con un potencial infinito que pocas veces percibimos hasta que nos las lastimamos.


Todo el cuerpo entero está representado en el sistema nervioso central, y podemos encontrarlo reflejado en la imagen del homúnculo cortical o de Penfield. Las áreas del cuerpo con una mayor sensibilidad tienen una mayor área de representación cerebral, en concreto la cara, labios y manos, debido a sus finas habilidades motoras y sensitivas. Y cuando movemos nuestros dedos y hacemos contacto con ellos de forma consciente estamos activando distintas áreas cerebrales y experimentando distintos efectos. Asimismo nos encontramos con el arte y la ciencia de la reflexología, que nos muestra como todos los órganos del cuerpo se reflejan en puntos determinados de las manos y los pies.  La reflexología es una técnica muy antigua que se basa en el hecho que si masajeamos una parte del cuerpo en concreto podemos estimular otra de forma refleja y ayudar a su sanación (sobretodo cuando la otra parte del cuerpo se encuentra alejada y no podemos intervenir directamente en ella). 


Al igual que la reflexología, otra forma fascinante y verdaderamente muy fácil de conectar con nosotros mismos y sanarnos es a través del uso de determinadas posiciones de manos o mudras. Los mudras son gestos que normalmente se hacen con las manos y los dedos, y cuyo origen está en el hinduismo. De hecho la palabra mudra es originaria del sánscrito y significa “sello”, “anillo para sellar” o “producir gozo”, y se usan intencionadamente para canalizar la energía a través de las manos y producir bienestar y felicidad. En el ejercicio del yoga y la meditación se usan a menudo, en conjunción con los ejercicios de respiración (Pranayama), y se estima que existen casi 400 mudras (los más usados son apenas el 10%). Lo realmente bonito de practicar mudras es su facilidad para llevarlos a cabo en cualquier lugar y momento, independientemente de tus conocimientos previos o condición física 😉. Te animo a que sigas profundizando en este fascinante tema y que vayas descubriendo por ti mismo qué mudras y posiciones son más útiles para ti y tu situación personal.


Hoy voy a compartir contigo tres mudras que yo uso personalmente y que se encuentran dentro de mi botiquín de recursos cuánticos para vivir en armonía y volver a mi centro cuando lo necesito. Puedes practicarlos tantas veces y durante tanto rato como tu intuición te guie. ¿Tienes curiosidad por saber cuales son?

1) El mudra del loto (Padma Mudra)

Para cuidar el corazón existen distintos tipos de mudras para favorecer su buena salud física (mejorando la circulación, previniendo arritmias y ataques de corazón, entre muchos otros aspectos), y también para abrir nuestro corazón a la vida. Dentro de este último caso nos encontraríamos con el mudra del loto. El loto es una bellísima flor que nace y vive en el agua y de profundo simbolismo para diversas religiones, como el budismo y el hinduismo, dado que tiene sus raíces en el barro (representando los apegos terrenales) y la flor blanca mira hacia el cielo (simbolizando la pureza espiritual). El mudra del loto está conectado con el cuarto chakra o chakra corazón (Anahata chakra), representando con ello las virtudes del corazón: amor, compasión, generosidad, afecto y empatía (entre otras). Puedes llevarlo a cabo del siguiente modo:

1. Une las manos delante de tu pecho de manera que sólo se toquen por la parte inferior de las palmas y por la yema de los dedos pulgar y meñique.
2. Abre las manos sin dejar de mantener unidos los dedos pulgar y meñique, separando y extendiendo el resto de dedos.
3. Visualiza tu corazón como un loto, y como con cada inspiración la flor se abre un poco más, recibiendo con ello cada vez más luz.
4. En este punto puedes alternar el abrir y cerrar las manos (formando un capullo).

Como representación de las virtudes del corazón, también puedes hacer este mudra cuando sientas agotamiento, soledad e incomprensión, para abrir tu corazón a todo lo bueno que está disponible para ti.

2) El mudra de la libertad (Garuda Mudra)

Pase lo que pase, y aunque muchas veces lo olvidemos (y sea difícil de aceptar la responsabilidad), siempre somos libres de escoger cualquier situación de nuestra vida y cómo reaccionar sobre ella. Si quieres cambiar la perspectiva de tu situación, liberarte de cargas y y recordar que eres un ser soberano y libre, este es tu mudra.

1. Coloca tus manos frente a ti y pon la mano derecha sobre la izquierda.
2. Cruza tus manos hasta enganchar los pulgares, creando la imagen de una ave que extiende sus alas, y colócalas encima de tu abdomen.
3. Visualiza y recuerda que eres un ser libre mientras respiras en profundidad. En este punto puedes mover la alas como si estuvieran aleteando.

3) El mudra de la concentración (Hakini Mudra)

Seguramente habrás llevado a cabo el mudra de la concentración sin darte cuenta, de forma totalmente intuitiva. Y es que nuestro cuerpo es muy sabio y si lo observamos con atención nos muestra el camino que debemos seguir. El mudra de la concentración es uno de mis favoritos y nos ayuda a potenciar la concentración en lo que estamos haciendo, centrándonos en una tarea que requiere de nuestra atención, así como a mejorar la memoria y desarrollar el poder de nuestra propia mente. Estimula asimismo la cooperación entre los dos hemisferios cerebrales y su oxigenación, con lo cual revitalizamos el cerebro y brota el pensamiento más claro e intuitivo.

1. Une los dedos correspondientes de cada mano con las palmas separadas, como si hicieras un triángulo. 
2. Sitúa las manos a la altura del chakra del plexo solar y mira hacia el entrecejo (sexto chakra o Ajna chakra) mientras respiras profundamente. 


¿Sabías qué eran los mudras? ¿Qué mudras usas tú? 

¡Cuéntamelo en los comentarios 👇👇👇 y sigamos creciendo juntos!


A por un 2021 en tus propios términos 💪

¿Quieres dar el siguiente paso en tu crecimiento personal y espiritual en una comunidad de almas que vibran como tú?

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Delia says

Es muy interesante

Reply
    Vero Fernandez says

    Miles de gracias Delia 😀

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