Enfoca tu energía

Como hemos visto en el blog, el Qi hace referencia a la energía universal de la cual está constituida el Universo, el principio primordial que nos recorre a todos los seres.


Una de las principales características del Qi es que sigue a la mente, y en cuanto lo aprendí una de las primeras cosas que vino a mi mente es la famosa frase de "Where attention goes energy goes" (o lo que es lo mismo: Allí dónde va tu atención va tu energía) de Tonny Robbins, escritor y orador estadounidense. Y es que, efectivamente, ¿no te has dado cuenta de que aquello en lo que te concentras se expande y empieza a estar más presente en tu mente y en tu vida casi sin darte cuenta?


Este hecho muy bien lo ejemplificó uno de mis maestros, Félix Torán, cuando en una de sus charlas mencionó el pequeño gran poder que reside en una lupa: si cogemos un papel y lo ponemos a plena luz del sol, es probable que se caliente (pero que no pase nada). Si en cambio cogemos una lupa y esperamos un ratito, observaremos que empieza a oler a chamusquina y el periódico se quema en el punto justo dónde hemos aplicado la lupa. ¿Por qué? Pues porque la lupa ha concentrado los rayos en un único punto, ordenando y acelerando el proceso.


Esto nos podría hacer reflexionar sobre lo siguiente: no será que a veces no conseguimos lo que deseamos... ¿por qué nuestra atención se dispersa demasiado?  


Y este hecho abarca desde alcanzar nuestras metas y objetivos desde la eficacia y productividad personales, entender los extraordinarios principios de la física cuántica y hasta la creación de la realidad.


De hecho en la física cuántica hay un principio muy importante que explica porque esto es así, y se conoce como el efecto observador.


La Física Cuántica, precisamente por estudiar la energía y la materia a un nivel tan pequeño, nos ha permitido desarrollar inventos y tecnología sin las cuales no conoceríamos la sociedad tal y como es ahora mismo. Por ejemplo ha conducido al desarrollo de los ordenadores y teléfonos móviles, los láseres y nuevos materiales, gracias a sus principios fundamentales, siendo uno de los más importantes para este fin la comprensión de la dualidad onda-corpúsculo, en la cual se determina que las partículas pueden comportarse como ondas (como por ejemplo las que observamos si tiramos una piedra a un estanque) y corpúsculos (como un objeto sólido) a la vez.


Que una partícula se comporte como onda o corpúsculo depende de lo que se conoce como colapso de la función de onda (puedes descubrir el apasionante experimento que lo encontró aquí). Para ello, debemos de dar una vuelta a la concepción que tenemos de un átomo en sí, dado que muchas veces nos lo imaginamos como un pequeño sistema solar formado por partículas corpusculares más pequeñas, los neutrones y protones (en el núcleo) y los electrones girando alrededor. Pero mirando más en detalle, los físicos se dieron cuenta que estas partículas subatómicas no eran “físicas” del todo, en realidad son pequeños campos de fuerza con probabilidad de aparecer en un lugar o en otro del átomo, estando la mayoría del espacio del átomo “vacío”. Es decir, los átomos son energías “enfocadas” en un punto. Y estos átomos emiten y absorben vibraciones que interactúan con su entorno.


A nivel microscópico una partícula puede coexistir en muchos estados posibles a la vez con una cierta probabilidad, y cuando medimos u observamos la partícula, la probabilidad desaparece y solo vemos una de las posibilidades posibles, que es lo que también se conoce como “efecto observador”. Así pues el estado de una partícula no podría manifestarse en nuestra realidad hasta que no la observemos. Y para observarla, requerimos concentrar nuestra atención en lo que estamos observando.


Además de ello, existen 3 principios impresionantes de la Física Cuántica que son los siguientes:

  • 1) Incertidumbre: no podemos conocer con precisión diversas variables o detalles de una partícula a la vez. Por ejemplo no podemos conocer a la vez velocidad y posición de la partícula, es decir, que si sabemos la velocidad de una partícula, no podemos conocer su posición y viceversa.
  • 2) Superposición cuántica: una partícula existe en parte en todos sus teóricamente posibles estados de forma simultánea, pero, cuando se mide, da un resultado que corresponde a sólo una de las posibles configuraciones. Este principio es el que explica el mítico experimento del Gato de Schrödinger.
  • 3) No localidad (entrelazamiento cuántico): si cogemos dos partículas que han estado conectadas y las separamos a lugares opuestos, si medimos las propiedades de una, la otra partícula queda automáticamente afectada.
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¡Y es que el mundo cuántico es más peculiar de lo que parece!


A por un 2021 en tus propios términos 💪

¿Quieres dar el siguiente paso en tu crecimiento personal y espiritual en una comunidad de almas que vibran como tú?

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