Puntos de avituallamiento vibracional: tu cuerpo emocional, mental y espiritual

En el Universo todo es energía en distintos estados, y cuando uno empieza a ver la realidad en términos de energía en lugar de la materia, ya no puede observarla del mismo modo. Por ello, conectar con nuestra naturaleza vibratoria y elevar su frecuencia nos ayuda a alcanzar estados elevados de conciencia y a disfrutar de la vida y de todo lo que tiene preparado para nosotros 😉


Muchas veces empezamos por nuestra parte más densa y material, es decir, nuestro cuerpo físico.  Pero somos mucho más de lo que vemos, y por ello, también debemos de mimar y cuidar nuestros otros cuerpos para sentir que nuestra vida es armónica. ¿Quieres descubrir unos cuantos tips para lograrlo?


Armoniza tu cuerpo emocional


Las emociones son inseparables compañeras de viaje, y es fundamental aprender a sentirlas libres de juicios, para reconocerlas y convertirlas en valiosas aliadas de nuestro desarrollo personal.


A veces etiquetamos a las emociones como "positivas" o "negativas" en función de cómo nos hagan sentir, pero en realidad en este punto no debemos de olvidar que son valiosas fuentes de información que nos son de gran ayuda para determinar qué necesitamos en cada momento, y qué reconociéndolas y aceptándolas es como mejor podemos integrar el mensaje que nos traen.


Para elevar nuestra vibración personal también podemos y debemos potenciar la experiencia de las emociones de alta vibración, como el agradecimiento y abrirnos a dar y recibir amor de forma incondicional 💗. Aquí, como en todas las áreas de la vida que valen la pena, la experiencia hace al maestro.


Y hablando de maestros, si quieres profundizar en este apasionante tema, te recomiendo las amenas lecturas de Ana Asensio (Vidas en Positivo), Marian Rojas Estapé (Cómo Hacer que Te pasen Cosas Buenas) y Marta Povo Audenis (Más Allá de la Emoción).


Entrena tu cuerpo mental


Muchas veces olvidamos que la mente es una servidora y no nuestra dueña. Para ello debemos empezar a entrenarla y domesticarla para que nos ayude en nuestro caminar. Un primer paso para hacerlo y que también influirá en el resto de nuestros cuerpos es observar la calidad de nuestros pensamientos, y para ello nada mejor que meditar. Derivado de ello descubrimos qué es el presente y cada vez somos más capaces de permanecer en él y disfrutarlo, dándonos cuenta de que es el único tiempo que existe.


A continuación y con la observación de nuestros pensamientos, empezamos a identificar lo que nos hace felices (y lo que no). Es momento de dedicar tiempo a lo que te apasiona y te hace vibrar. A reflexionar qué es lo que te mueve y encontrar tus para qués, y a hacer cada vez más de aquello que te mueve, y menos de lo que te roba energía.


Y no por estar en último lugar es menos importante y derivado de todo lo anterior, invierte en conocerte más y mejor, a través de libros, cursos o charlas que te hagan cuestionar continuamente la visión que tienes de ti mismo y del mundo. El entrenamiento de la mente es un proceso constante en el que recordamos que la vida es crecimiento, y la felicidad está en la mejora contínua y no en el estancamiento.


Conecta con tu cuerpo espiritual


Dedica cada día un instante, un momento no negociable a contactar con la supraconsciencia, con esa dimensión de ti que te trasciende. Puedes hacerlo del modo que más resuene contigo y más cómodo se sienta. Herramientas o técnicas espirituales que pueden ayudarte en esta parte son la propia meditación y atención plenas (también conocido como mindfulness) o la oración, entre otras.


Dentro de este apartado podemos incluir una práctica muy poderosa, que es la del perdón. El acto del perdón es un acto de transformación personal en el cual soltamos a cualquier persona o situación que nos haya creado un malestar u ofensa sin buscar venganza. Todos necesitamos perdonar y, sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos. El perdón es una auténtica liberación de resentimientos y rencores, y nos permite vibrar más alto. Para ello debemos de estar dispuestos a perdonar en primer lugar y aceptar el sufrimiento y la rabia que el acto o persona a perdonar nos provoca, sintiendo la emoción antes de soltarla. Y en última instancia, interpretar lo sucedido como una lección que debo aprender para progresar dentro de la espiral de la conciencia.



A por un 2021 en tus propios términos 💪

¿Quieres dar el siguiente paso en tu crecimiento personal y espiritual en una comunidad de almas que vibran como tú?

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Carmen says

Gracias Verónica por tu correo dominguero, ¡me encanta todo lo que dices! Gracias. Gracias. Gracias

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    Vero Fernandez says

    Qué felices me hacen tus palabras Carmen 😃!!! Miles de gracias a ti por estar aquí y compartir conmigo este bello camino de la vida!

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MAYA says

«Aceptar el sufrimiento y la rabia que el acto o persona a perdonar nos provoca, sintiendo la emoción antes de soltarla»,
DE ACUERDO TOTAL!!… a veces creemos que ya hemos perdonado, que ya lo hemos olvidado, y caminamos content@s y satisfech@s de nuestro BUEN HACER…
y de pronto, inesperadamente, reaparece la persona o la situación «perdonada» y …gluuupppssss…. volvemos a ser la misma persona que éramos antes de perdonar: alguien que se siente afectada!!!…
Esto, en el caso de haber perdonado, es del todo imposible!!.
Cuando perdonamos de verdad, sintiendo primero la emoción, reconociéndola, viviéndola y soltándola, cualquier cosa que aparezca que se asemeje al pasado no nos perturba, porque estamos en el presente, en otro plano energético y de amor con nosotr@s mism@∫!!.
GRAAAACIASSSSSS!!. IN LAK’ECH

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    Vero Fernandez says

    Gracias a ti preciosa 😍!! Así es!

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