Multi-power

Lo primero que hacemos cuando escuchamos o vemos una persona ocurrente que nos impacta de algún modo por sus capacidades mentales, solemos decir... "¡qué inteligente es!". Todos tenemos una percepción o idea aproximada para nosotros de lo que significa ser inteligente (o no), aunque a veces nos cueste de definir. Porque al fin y al cabo... ¿qué es?


Hay muchísimas maneras de definir qué es la inteligencia, y se contempla frecuentemente como la capacidad de nuestra mente para entender, comprender, aprender, razonar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones que nos permiten formarnos una determinada idea de lo que es la realidad. Podríamos decir que es la habilidad que tenemos para captar la información interna y externa, comprenderla y capitalizarla como conocimiento que nos permite adaptarnos mejor a nuestro entorno para incrementar nuestras capacidades de supervivencia en él (como Herbert Spencer y Charles Darwin acuñaron a finales del s. XIX en la famosa frase "la supervivencia del más apto").


De hecho definir qué es la inteligencia, dada su importancia en la evolución humana, ha sido objeto de controversia desde que tenemos uso de razón como especie. Y aunque existen y seguirán existiendo distintas explicaciones de lo que es, en lo que sí se ponen de acuerdo la mayoría de investigadores es que es una capacidad mental que se compone de una inteligencia natural (basada en la disposición biológica que tenemos cada uno de nosotros), social (inteligencia práctica basada en el comportamiento) y psicométrica o intelectual (que se evalúa a través de tests psicológicos que resultan en un determinado valor número conocido como CI o Coeficiente de Inteligencia. ¿te suena😉?). Dentro de esta concepción, la aplicación de la inteligencia natural y psicométrica deriva en la inteligencia social o práctica. 


Desde hace mucho tiempo se ha intentado clasificar a las personas según su inteligencia a través de la observación de su comportamiento diario y su capacidad de resolución de los retos que se le presenten. Fue por ello que a principios del s.XIX surgió el CI como término que daba nombre a un nuevo método que permitía medir la edad mental de los niños entre 3 y 12 años (desarrollado inicialmente por Alfred Binet y Théodore Simon en 1905). A partir de entonces la formulación y escalado de los tests se ha ido revisando y perfeccionando a través del tiempo, siendo una prueba que se ha usado durante décadas en distintos contextos.


Aunque el test de CI se ha usado mucho como método fiable y preciso de medición de la inteligencia, diversas voces científicas han planteado que la inteligencia es tan compleja que no se puede medir simplemente con tests, y que depende de muchos otros criterios que deben de ser tomados en cuenta. Como por ejemplo explica la teoría de las inteligencias múltiples formulada por Howard Gardner en 1983 (en su libro "Estructuras de la Mente").  Según esta teoría, no existe un único tipo de inteligencia en el ser humano, sino que disfrutamos de una gran diversidad que marca nuestras fortalezas y debilidades únicas. Conocerlas nos permitirá desarrollar nuestros potenciales intrínsecos y expandir nuestros dones al mundo. 


Desde este enfoque, la inteligencia no se puede medir como un número, sino que se define como la capacidad para ordenar pensamientos y coordinarlos en acciones. Y esta capacidad deriva de distintas habilidades cognoscitivas o inteligencias, que trabajan juntas en cooperación (aunque cada una de ellas es autónoma por sí misma). Cada uno de nosotros tiende a desarrollar unas más que otras de forma natural y, a la vez, en determinadas culturas unas pueden tener más peso que otras. Inicialmente se definieron 7 inteligencias múltiples, que son la inteligencia lingüística (facilidad para escribir, leer o contar historias), lógico-matemática (resolución de problemas, estrategia y patrones, y que antiguamente era la que se identificaba como "inteligencia" tal cual), visual-espacial (facilidad para pensar en imágenes, resolver rompecabezas y juegos de construcción), musical (conexión con el sonido y la canción), corporal-cinestésica (capacidad para procesar la información corporal y llevar a cabo actividades que involucren la sensibilidad del cuerpo), interpersonal (liderazgo, comunicación y establecimiento de redes) e intrapersonal (capacidad de autoconocimiento). Más adelante se añadieron la inteligencia naturalista (pensamiento instintivo y conexión con el entorno), emocional (habilidad para gestionar las emociones), existencial (profundización en aspectos espirituales o trascendentales) y colaborativa (capacidad para interactuar entre distintos individuos creando una red efectiva para solucionar problemas).


A partir de esta teoría se han elaborado distintas aproximaciones metodológicas en el ámbito educativo y organizacional que permiten trabajar las capacidades del ser humano desde un nuevo enfoque integrador. Y también abrirnos a la posibilidad de que existen diversas habilidades que contribuyen a enriquecernos como seres humanos y especie, y que no son menos importantes por el solo hecho de que no las podamos medir exactamente con un test matemático, como por ejemplo en el caso de la intuición.


Relacionado con las inteligencias múltiples, nos damos cuenta de que podemos tener distintas inteligencias potenciadas a la vez. De hecho a muchas personas les sucede y es lo que se conoce como "multipotenciales", individuos que pueden no tener la inteligencia intelectual más desarrollada que el resto, pero sí muchas de las inteligencias del modelo de inteligencias múltiples, con lo que la combinación de inteligencias dada hace que puedan dedicarse con éxito a cualquier empeño que se propongan.


A por un 2021 en tus propios términos 💪

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